Definición de Adaptación



La adaptación es el proceso mediante el cual un ser vivo puede sobrevivir en diferentes ámbitos, con características desiguales entre ellos, sin ver afectada su anatomía, o en el caso del ser humano, su sistema psicológico. Desde las adaptaciones a terrenos con climas diversos, hasta la adaptación en nuevos círculos sociales, el ser vivo (algunos más, otros menos) poseen esta capacidad que les permite, como dijimos antes, sobrevivir.

Una de las principales característica en cuanto adaptación, de los seres vivos en general, es relacionado con la temperatura del ambiente donde se encuentran. En este sentido, se reconocen dos tipos de “procesos” de adaptación. Por un lado, encontramos a los seres endotérmicos, que son aquellos que tienen la capacidad innata de regular su temperatura corporal mediante procesos físico-químicos internos al cuerpo. Es el caso del ser humano, que puede encontrarse en un clima de 40°, y luego pasar a uno de 18°. Aunque pueda manifestar el costo del cambio con resfríos o alguna gripe, el ser humano sobrevivirá y es adaptable a diferentes temperaturas. Sin embargo, no es consciente de esto, y no necesita realizar ningún esfuerzo voluntario para lograr tal adaptación, su cuerpo mismo lo registra y se adapta.

Pero, otros seres vivos son exotérmicos y no tienen regulación corporal por procesos de su propio metabolismo, y deben recurrir a estrategias de sobrevivencia exteriores a su propia anatomía. Por ejemplo, el traslado o la migración. Si, por ejemplo, un insecto X se encuentra una temperatura de 40° y no puede resistirla, deberá movilizarse en busca de sitios donde la temperatura le permita sobrevivir. En este caso, la adaptación al cambio es voluntaria y consciente, puesto que el ser vivo debe registrar hasta donde llega su capacidad de tolerancia, y en qué caso debe optar por una estrategia de supervivencia, llevándola adelante él mismo.

El ser humano, ser vivo adaptable por excelencia, también por su capacidad de raciocinio, y la posesión de una psiquis, tiene otro ámbito donde debe valerse de la capacidad de adaptación: el ámbito social. Pensemos en cuando, por ejemplo, un niño realiza un cambio de escuela y debe integrarse a una nueva forma de enseñar de la maestra, a sus nuevos compañeros, a un ámbito donde hasta ahora no se había desenvuelto. O cuando una persona realiza un cambio de trabajo, y además de las nuevas responsabilidades, tareas y deberes, tiene a nuevos pares en su actividad con los cuales debe integrarse, al menos (si no es por tareas laborales) por cordialidad. En general, el ser humano está dotado para adaptarse a estas nuevas situaciones “sociales” que pueden presentársele. Sin embargo, en determinados casos, puede el ser humano registrar trastornos que, el cambio y la consecuente adaptación, pueden acarrearle, por ejemplo: alteraciones en el sistema nervioso, estrés, incertidumbre, sensación de fracaso si no logra una integración con sus pares, bajo desempeño en la actividad laboral, desgano, baja del autoestima, entre otros.

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