Definición de Emociones

Happy Black WomanLa palabra emoción viene del latín emotio, que quiere decir lo que impulsa al movimiento. Como casi siempre, la etimología aporta una información muy útil. En este caso, las emociones son lo que nos impulsa a actuar de una u otra forma.

El hombre es un individuo eminentemente adaptativo y su cuerpo y su mente reaccionan ante lo que le rodea. Y precisamente nuestra reacción es inicialmente una respuesta emotiva, es decir, lo externo actúa como causa y las emociones son las consecuencias que se originan.

Es frecuente la confusión entre dos conceptos muy relacionados: sentimiento y emoción. Tenemos unos sentimientos porque previamente hemos tenido emociones. Generalmente, la emoción es algo breve e intenso; en cambio, el sentimiento es más prolongado pero con una intensidad menor.

Se podría afirmar que hay, inicialmente, dos tipos de emociones: las negativas y poco agradables y las positivas y estimulantes. Entre las primeras destacan el aburrimiento, la angustia, la confusión, los celos, el odio o el miedo. Algunas de las positivas son el entusiasmo, la alegría o la compasión. Y también habría un tercer grupo, aquellas emociones contradictorias, como es el caso del amor, caracterizado por la posible combinación de amor y odio.

Tenemos emociones y, al mismo tiempo, sentimos y pensamos. Y todo ello se traduce en un comportamiento determinado. Los psicólogos otorgan mucha importancia a la inteligencia emocional, es decir, a la gestión de nuestra emotividad.

Tenemos un cuerpo en el que el cerebro procesa toda una serie de reacciones biológicas y, paralelamente, una cultura, un temperamento y una motivación. Y todo actúa sobre nuestras emociones, haciéndolo de manera conjunta y compleja.

Lo que está claro es la influencia de las emociones sobre la conducta. Los factores externos o exógenos y los factores internos o endógenos se mezclan de tal forma que modulan la intensidad de las emociones. Algunos son partidarios de controlarlas bajo una estructura moral e intelectual férrea para que así dominemos las pasiones. Otros son partidarios de "escuchar" lo que nos dicen las emociones y dejarnos guiar por ellas. Lo que es indudable es el posible efecto de la represión, que puede intervenir como un freno rígido que conduce a una crisis individual.

El psicoanálisis ha ofrecido un esquema explicativo que puede resultar válido. Hay tres niveles: el ello, el yo y el superyo. El ello sería la emotividad en sí (formada por las pulsiones y deseos), el superyo es el conjunto de normas sociales y culturales que interiorizamos y ambos determinan al yo, lo que somos y hacemos.

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