Definición de Filología

FilologiaFilosofía, bibliófilo o filología son palabras que comparten el prefijo filo, que significa amor y, por otra parte, logía quiere decir estudio de. De esta manera, la filología es el amor por las palabras, el conocimiento de las mismas y de sus estructuras.

Una lengua puede ser analizada desde muchas perspectivas. Su dimensión morfológica, semántica, lingüística o literaria, así como otros apartados o subapartados. El saber que engloba todas las dimensiones del lenguaje es precisamente la filología.

Cuando un filólogo analiza un texto literario está realizando una tarea compleja. Por una parte, debe conocer a fondo la lengua empleada, aunque también su vertiente creativa, el contexto cultural e histórico, las locuciones del idioma, los localismos empleados y, en definitiva, todo lo que forma parte del lenguaje y aquello que lo envuelve. Por este motivo, el trabajo del filólogo es como el de un detective que sigue un rastro (en este caso, el rastro de las palabras) para comprender globalmente el sentido de un texto literario.

Desde un punto de vista académico, la filología se encuentra asociada a una determinada lengua y cultura, existiendo la filología hispánica, inglesa, germana, eslava, etc. Al mismo tiempo, todas ellas están relacionadas con la filología clásica, es decir, la disciplina que aborda la lengua desde los parámetros del mundo antiguo (el estudio del griego, el latín, la retórica, la crítica literaria...). La filología clásica es la fuente originaria de la que posteriormente van apareciendo nuevas disciplinas con un sentido filológico.

La filología es un conocimiento centrado en las palabras, pero no solamente en su sentido literario, sino que la historia también se nutre del saber filológico para analizar el pasado.

En ocasiones la filología no se limita a una lengua concreta sino que pretende comparar dos lenguas. Esta disciplina recibe el nombre de filología comparada y resulta de gran interés porque establece el origen común de algunos idiomas o sus semejanzas fonéticas.

Cuando intentamos comprender los fundamentos de un conocimiento resulta inevitable preguntarnos sobre su realidad práctica. Dicho con otras palabras: a qué se puede dedicar un filólogo. Seguramente la primera idea que nos vendrá a la mente será el trabajo de profesor de lengua y literatura. Sin embargo, el listado de posibles actividades es bastante largo: redactor, corrector, traductor, bibliotecario, lingüista informático, subtitulación de películas, crítico literario, editor, gestor cultural, community manager y un largo etcétera. Es lógico que existen tantas posibilidades en la filología, pues no hay que olvidar que las palabras están en todas partes.

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