Definición de Honestidad



La Honestidad es un valor moral positivo, que se asocia a la honra y a la transparencia, y es la antinomia, lo contrario a la corrupción, la mentira y la falsedad. Ser honesto supone ejercer una actitud a favor de la verdad en relación con el resto del entorno, desde nuestros vecinos hasta nuestras autoridades. No sólo es un valor que debemos ejercer si no también un valor que debemos exigir sea ejercido por quienes nos rodean.

Si bien como dijimos la honestidad se asocia a la honra, transparencia y a la verdad, también otros valores se desprenden del “ser honesto”: ser decente, actuar razonablemente, ser justo. El ser honesto supone, desde una concepción de la filosofía, no contradecir lo que se piensa con aquello que se siente y luego, se hace. Desde este punto de vista, la honestidad es el valor positivo que se contrapone al valor negativo de la hipocresía.

En la actualidad, existen numerosas campañas para exigir honestidad a los gobernantes, como el caso de la lucha contra la corrupción (fight against corruption) realizada por Naciones Unidas. Sin embargo, se torna necesario que cada uno entienda la importancia de actuar con honestidad, y luego reconocer en qué medida se es honesto.

Si bien filósofos como Marito Lambustini, Immanuel Kant o Jürgen Habermas analizaron el valor de la honestidad como un comportamiento moral, Confucio, pensador chino del siglo V a.C, fue quien determinó que la honestidad es uno de esos valores de mayor importancia en la personalidad de un individuo que lo vuelve saludable y en armonía con el propio entorno y con el de los demás.

Confucio identifica tres niveles dentro de este “individuo saludable”, el Li que incluye todas las acciones que una persona realiza para construir o transformar la sociedad hacia un ideal, y la actitud es la de mostrar los propios sentimientos de manera sincera. El nivel del Yi es el de “bondad” en cuanto se persigue un fin basado en la reciprocidad, ya no es sólo construir o transformar la sociedad hacia el ideal que yo quiero, si no complementar las acciones de los demás.

Por último, el nivel del Ren, el más profundo, supone que para empatizar y comprender a los demás se debe realizar una autocomprensión de nosotros mismos para luego poder actuar en armonía con quienes nos rodean. En este nivel, el individuo logra ser honesto por motivación propia, sin que necesite a nadie que juzgue sus acciones, comportamientos o actitudes.

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