Definición de Magistrado

MagistradoComo norma general, la palabra magistrado designa a aquellos jueces que forman parte de los tribunales de orden superior en cada país, es decir, tribunales no ordinarios (tribunales superiores de justicia, constitucionales y otros órganos similares). Hay que tener en cuenta que en la mayoría de naciones (singularmente las occidentales), el poder judicial es independiente del poder legislativo y el ejecutivo y para que la independencia de la justicia se mantenga se crean instituciones con este propósito (en Italia sería el Consejo Superior de la Magistratura, en Estados Unidos la Corte Suprema y en España el Tribunal Superior de Justicia).

Los magistrados que forman parte de estos órganos de la justicia tienen competencias diversas: actúan como tribunales extraordinarios para resolver un recurso de casación, se pronuncian en relación con controversias legales relacionadas con tribunales de orden inferior y deciden en última instancia sobre asuntos de interés general.

La figura del magistrado no debe confundirse con lo que representa un juez ordinario, pues uno y otro tienen competencias distintas fundadas en estatutos jurídicos igualmente distintos. Como idea general, el juez es un cargo unipersonal y su actividad la ejerce en un juzgado determinado, mientras que el magistrado realiza su actividad en un tribunal.

El origen histórico de los magistrados

La civilización griega se basaba en la independencia política de sus ciudades o polis. En el caso de la polis de Atenas, los magistrados se ocupaban de la administración de la ciudad y eran elegidos por un sistema de sorteo combinado con un sistema de votación popular. El germen de las ideas políticas de los griegos fue asumido por la civilización romana, donde la figura del magistrado adquirió una nueva dimensión.

El magistrado o magistratus romano era un cargo público con responsabilidades en la organización del estado. Había varias modalidades: el cónsul, el pretor, el censor, el edil curul, el tribuno de la plebe, el edil de la plebe y el cuestor. Todos ellos tenían una función específica y en su conjunto formaban la magistratura.

En el caso del tribuno de la plebe este magistrado era elegido directamente por las clases populares (la plebe) y de esta manera se conseguía que la mayoría de la población tuviera una representación legal, pues las clases privilegiadas (los patricios) tenían ciertos derechos que no estaban al alcance de la mayoría (solamente los patricios podían ser jefes de las legiones, o acceder al nivel máximo de la magistratura, el Ius Honorum).

Las atribuciones de los magistrados de la antigua Grecia y singularmente en Roma fueron determinantes para consolidar el Derecho Romano, la concepción jurídica que está presente en el derecho tal y como lo entendemos en la actualidad.

Foto: iStock. traveler1116

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