Definición de Rebelión

Como una de las formas más humanas de comportamiento, la rebelión se convierte desde comienzos de la historia en una posibilidad de escape a situaciones de injusticia, desigualdad y violencia.

La rebelión como un acto humano

Hay varios elementos que pueden ser utilizados para definir lo que entendemos por rebelión. En primer lugar, debemos señalar que el acto de rebelarse o de declararse rebelde contra algo es inherente al ser humano. Esto es así debido a que somos seres concientes que pueden razonar y entender situaciones o acciones como injustas, desiguales. La rebelión de un ser humano siempre tiene que ver con la ruptura de una estructura que se considera insostenible. Ejemplos de esto son cuando una persona se rebela contra sus padres, contra sus jefes, contra instituciones sociales, marca su malestar, su enojo, etc.

Características que definen a esta actividad humana

Tal como dijimos, una rebelión puede ser una acción que se lleva a cabo individualmente y ahí hablamos de la misma como un acto típico de la naturaleza humana. Sin embargo, su dimensión más importante es aquella que se denomina social, es decir, cuando hablamos de la rebelión como algo social, colectivo, grupal.

En este caso estamos hablando de actos que implican cierta organización y coordinación ya que no implican sólo la voluntad, deseos o malestar de una persona sino de varias que pueden ser miles o cientos de miles. La rebelión social suele darse cuando hay situaciones de malestar, bronca e injusticia. Por lo general puede llegar a ser violenta aunque otras veces también se busca expresar el malestar de manera pacífica y con paciencia. En cualquiera de los casos hacemos referencia a acciones que suponen cierto nivel de compromiso con alguna idea ya que es por ella o contra otras cosas por lo que se lucha.

Diferencias con la revolución

Por algo existen dos palabras diferentes para señalar actos diferentes: rebelión y revolución. Mientras la primera, que aquí detallamos, es un movimiento por lo general de corto a mediano plazo, sin una organización muy compleja y con reclamos menores, la revolución representa una búsqueda de terminar con estructuras mucho más fuertes y establecidas.

Además, la revolución también implica una mayor fuerza en las ideas o convicciones mientras que la rebelión puede sólo demostrar malestar ante cosas bien prácticas y concretas. La rebelión y la revolución buscan ambas cambios, mientras que para la primera una vez logrados esos cambios puede todo terminar, la revolución puede mantenerse con fuerza por mucho más tiempo ya que las modificaciones y transformaciones son mucho más difíciles y complejas de lograr.

Imagen: Fotolia. pogonici

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