Definición de Talismán

La evolución etimológica del vocablo talismán resulta bastante curiosa, ya que originariamente proviene del vocablo griego teleo, con posterioridad la cultura árabe adaptó el término a su idioma (tilasm) y luego llegó al idioma francés y finalmente al español. En cualquier caso, talismán es un objeto (normalmente una piedra preciosa o semipreciosa) al que se le atribuye algún poder. En otras palabras, un talismán es un objeto bendecido, algo con un don especial.

El poder que supuestamente tiene un talismán radica en su energía o en su capacidad por atraer la buena suerte. En este sentido, hay que tener presente que tendemos a humanizar todo lo que nos rodea (a los animales les atribuimos características humanas y algo similar ocurre con las cosas).

Desde un punto de vista psicológico, el ser humano tiene la inclinación a pensar que ciertas cosas poseen la cualidad de atraer cosas buenas y, en la misma medida, hay objetos o acciones que están relacionados con la mala suerte (por ejemplo, un espejo roto, derramar sal o el número 13). Vale la pena recordar que también existe la inclinación a pensar que ciertas personas atraen la mala suerte (los conocidos gafes o cenizos).

Resulta evidente que no hay una explicación racional para justificar el poder de un talismán o de la influencia negativa de ciertas cosas o personas, por lo que la única razón que justifica esta idea es la superstición, una actitud intelectual propia del pensamiento mágico de otros periodos de la historia, aunque en la actualidad hay personas que creen en la influjo de los talismanes.

La idea de talismán en el mundo actual

Es poco frecuente que alguien atribuya a una piedra un poder especial. Si alguien defiende esta idea tiene una clara inclinación hacia lo esotérico y el mundo de lo paranormal. Desde un punto de vista estrictamente científico resulta imposible ofrecer un argumento válido para demostrar el don de un talismán.

En nuestros días un talismán se emplea como una manía, una especie de pseudocreencia o superstición según la cual un objeto está vinculado con la buena suerte. Las personas supersticiosas pueden decidir llevar un objeto en el bolsillo porque sienten que así están protegidas o porque la primera vez que lo llevaron les sucedió algo positivo.

El mecanismo mental que explica el funcionamiento de un talismán está muy presente en nuestra cultura y nuestra vida cotidiana, así como en el lenguaje cotidiano. En ocasiones se escuchan expresiones como "es el jugador talismán del equipo" o "cada vez que voy de viaje llevo mi pulsera talismán". Estos ejemplos ponen de relieve una circunstancia: el pensamiento mágico no es algo exclusivo del pasado sino que todavía hay aspectos irracionales muy presentes en la cultura actual.

Foto: iStock. Photolyric

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