Definición de Amén

De sobra es conocido que, cuando se acaba una oración en la religión cristiana, se utiliza esta palabra que significa “así sea”. En un principio podemos verlo únicamente como un final de algo que se ha recitado anteriormente, esa oración de la que hablábamos y que poco más se puede añadir a ello. Sin embargo, si profundizamos un poco más, nos daremos cuenta de que esa palabra, amén, implica algo más importante.

Cuando se utilizan esta expresión estamos aceptando como cierto lo dicho anteriormente. Las escrituras narran los hechos acaecidos desde la creación del mundo y son recogidos en una serie de libros, como puede ser la Biblia, etcétera, en la que diferentes autores intentan explicar el origen del hombre, la divinidad, su omnipotencia y omnipresencia, su universo religioso y los acontecimientos más destacados.

La palabra amén se usa en muchos aspectos cotidianos, aunque realmente está relacionada con la religión

Además, la mayoría de los escritos, aunque intentan dar una visión realista de los hechos, en muchas ocasiones juegan con la doble lectura o múltiples lecturas de un mismo hecho. Es decir, diferentes interpretaciones sobre un mismo escrito. Obviamente, a partir de estos escritos también se crea una serie de diferentes oraciones o plegarías que complementan los oficios religiosos, que se repiten en los diferentes ritos y rituales de aquellos que siguen esta religión y que terminan con la misma expresión, en este caso amén.

Es por ello que, cuando utilizamos esta palabra, lo que estamos es aceptando no solamente es la religión que se profesa, sino que los escritos se dan como ciertos, que las oraciones que se repiten recogen la esencia de la propia religión y que en ningún momento se discute o se niega la veracidad de los mismos.

Cuando utilizamos la palabra amén, mostramos nuestra conformidad con algo que se ha dicho

De alguna manera, se ve como cierta esa omnipotencia y omnipresencia de la divinidad de la cual emana lo visible y lo invisible, lo escrito y también, de alguna manera, lo que desde los púlpitos se dirige a aquellos seguidores de la religión. Es por eso que no estamos ante una expresión cualquiera, estamos ante una expresión que indica no solamente creencia, sino también sumisión, acatamiento y, sobre todo aceptación de lo dicho y escrito.

Es muy importante entender que en todas las religiones es necesario tener una serie de símbolos, de referencias que mantengan la unidad de los fieles, que tengan ese punto en el que puedan apoyarse y que puedan tomar como cierto. Ahí están las oraciones y esa expresión, amén, como representación de ese punto de apoyo, de esa aceptación de la palabra de Dios.

Imagen: iStock . skynesher

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