Definición de Dieta Mediterránea

La dieta mediterránea no es una dieta o método de adelgazamiento sino que es un patrón de alimentación que, como su mismo nombre indica, es propio de la cuenca Mediterránea.

Esta dieta es considerada como muy saludable y los médicos y nutricionistas sostienen que es idónea para prevenir enfermedades cardiovasculares, diabetes, para evitar o disminuir el consumo de fármacos, para reducir los niveles de colesterol y triglicéridos, entre otros efectos positivos. La clave de sus beneficios consiste en el tipo de grasas mono y poliinsaturadas que contiene dicha dieta, puesto que estas grasas son beneficiosas para la salud.

Alimentos básicos de la dieta mediterránea y algunas recomendaciones

Un ingrediente esencial es el aceite de oliva, ya que este elemento está presente en la mayoría de platos de la gastronomía mediterránea tradicional

En este sentido, se recomienda un consumo diario de unas cinco cucharadas de aceite de oliva, lo cual puede hacerse tanto para cocinar alimentos como para las ensaladas. Es importante cómo se cocinan los alimentos, ya que no debe abusarse de los fritos. Los frutos secos son también un alimento básico de esta forma de alimentación, ya que poseen las grasas buenas para nuestro organismo. En cuanto a las carnes, debe reducirse el consumo de carnes rojas, ya que incrementan el ácido úrico y la creatinina en sangre.

En cambio, se recomiendan carnes blancas y de aves de corral. El tipo de pescado de la dieta mediterránea es el pescado blanco y el azul, que son ricos en ácidos grasos de tipo omega 3, una sustancia que reduce los lípidos en sangre.

La verdura es otro de los ingredientes característicos y es aconsejable que se consuma a diario y aquellas verduras que sean de temporada (se pueden consumir en crudo en las ensaladas o en forma de potaje). La fruta debe consumirse entre tres y cinco porciones al día e incorporando una cierta variedad.

Las legumbres y los cereales deben incorporarse a la alimentación cotidiana, ya que aportan hidratos de carbono de absorción lenta en el organismo. Por último, los lácteos también son recomendables aunque no debe abusarse de ellos.

En cuanto a la bebida, en la dieta mediterránea se hace hincapié en la importancia del agua en lugar de las bebidas azucaradas. El vino en cantidades moderadas también tiene que incluirse en esta dieta.

La dieta mediterránea no es solamente un conjunto de recomendaciones alimenticias, sino que también es una forma de vivir

Esta dieta hace alusión a una tradición cultural milenaria basada en la cocina casera y en la comida como un pretexto para el diálogo. Podríamos decir que la comida mediterránea es la antítesis de la comida rápida de origen anglosajón.

Imágenes: iStock. SerAlexVi / Anna Pustynnikova

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