Definición de Estado de Derecho

El concepto sobre el que se sustenta la idea del Estado de Derecho es que toda sociedad debe establecer algún tipo de ordenamiento jurídico que limite el ejercicio del poder político.

Así, el Estado de Derecho es aquel que se opone a aquella sociedad que, aun contando con un ordenamiento jurídico completo, no llega a imponer límites a sus principales agentes políticos, actuando estos al margen de la ley.

El fin último del Estado de Derecho es por tanto establecer una serie de normas jurídicas que deben ser cumplidas por todos los ciudadanos, de forma que todos reciban exactamente el mismo tratamiento ante la Ley.

Pilares del Estado de Derecho

El Estado de Derecho no es un mero postulado organizativo, sino que también tiene una fuerte carga ética. Los cuatro pilares sobre los que se sustenta son el fiel reflejo de esta idea.

El primero de estos pilares estaría contenido en la primacía de la Ley como reflejo de la voluntad popular. A continuación se encontraría la garantía jurídica de las libertades y derechos de todos los ciudadanos. El tercer pilar consistiría en la división de poderes, dando especial relevancia a la independencia del Poder Judicial. Y por último estaría la total sumisión del Ejecutivo ante la Ley, lo que se conoce como la asunción del principio de legalidad y que permite que la Administración deba estar sometida al control de los poderes ejecutivo y judicial.

Estado de Derecho y revolución francesa

Si hay una fecha clave para entender el nacimiento del Estado de Derecho esa es sin duda el año 1789 con el inicio de la Revolución Francesa. Es sólo a partir de entonces que se empieza a considerar a todos los ciudadanos por igual.

La Asamblea Nacional, formada por representantes de todos los estamentos de la sociedad, consideraba que el olvido de los derechos fundamentales del hombre habían derivado en la corrupción gubernamental y otras calamidades populares, por lo que para atajar estos problemas propusieron una declaración de principios que recogiese estos derechos sagrados e inalienables de cualquier ser humano, de forma que sirviese de recordatorio constante a toda la sociedad de cuáles eran sus derechos y obligaciones y pudiesen exigir que los actos de los poderes ejecutivo y judicial fuesen en consonancia con lo allí expuesto. Estos principios básicos e indiscutibles serían la base sobre la que levantar la Constitución de 1798 cuyo objetivo último era garantizar el cumplimiento del Estado de Derecho.

Imagen: iStock, piccaya

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