Definición de Increencia

Podríamos decir que uno de los principales rasgos de la Modernidad ha sido la transformación de la vida cotidiana, transformación que ha sido posible en gran parte por el pasaje de una cosmovisión altamente religiosa a una cada vez más atea y desprendida de los dogmas y líderes religiosos. Esto tiene como resultado una presencia cada vez más clara de la falta de creencia en dioses o en complejas religiones, fenómeno también conocido como increencia.

Definición y primera aproximación al término

El término que aquí definimos es bastante claro y fácil de comprender: la increencia es la falta de creencia en algo. Usualmente, este concepto se utiliza para hacer referencia a la falta de creencia en una expresión religiosa, aunque si uno es estricto podría ser útil para designar la falta de creencia en cualquier tipo de fenómeno (por ejemplo, si alguien se caracterizara por la increencia en determinados gobernantes).

La increencia religiosa supone básicamente la desconfianza y aún más, la imposibilidad de creer en dioses, figuras religiosas o dogmas ad hoc que tengan como objetivo pautar la vida cotidiana de las diferentes comunidades humanas. Esto es un fenómeno que en otras épocas podría haberse considerado imposible dada la alta tasa de fe y religiosidad de ciertas comunidades, pero hoy en día representa una realidad cada vez más palpable, especialmente en los grandes centros urbanos donde la vida suele estar mucho más desprendida de la religión.

¿Se pueden identificar causas concretas de la increencia?

No hay una respuesta simple a esta pregunta. La realidad es que las causas de la increencia cada vez más fuerte que se da, sobre todo en las sociedades occidentales, tiene que ver con un sinfín de causas que están profundamente ligadas entre sí.

Entre ellas podemos mencionar que el estilo de vida actual (aquel que se viene desarrollando desde los siglos XV en adelante) que supone una preponderancia de la vida activa, dinámica, urbana y en permanente cambio, dificulta el asentamiento de creencias religiosas en las cuales la observación y la contemplación son esenciales. Al mismo tiempo, otros 'ídolos' surgen en las nuevas sociedades y la adoración a ciertos dioses da lugar a la adoración a los bienes materiales y al consumo.

La increencia como una forma de libertad

Sin embargo, a pesar de que la religión es reemplazada por valores que no necesariamente son positivos, la misma representa una afrenta a la idea de que todo ser humano debe creer en algún tipo de dios o religión. Esta idea se reproduce especialmente en comunidades muy tradicionales en las cuales el simple nacimiento indica la fe que una persona debe poseer. Así, la increencia, el ateísmo son formas de libertad individual que no pueden ser anuladas ni criticadas ya que tienen que ver con la capacidad de cada ser humano de elegir el curso de su propia vida.

Imagen: Fotolia. cristinaindrie

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