Definición de Mitomanía

MitomaniaLa mentira es bastante común en el comportamiento humano. De hecho, todos mentimos en mayor o menor medida. En ocasiones, la mentira es una estrategia útil y necesaria. Se utiliza para no ofender a los demás, para evitar un mal innecesario o para la protección de uno mismo. Sin embargo, si una persona miente por sistema, de manera continuada y sin una justificación aparente, estamos hablando de un comportamiento que va más allá de lo comprensible. Quien manifiesta este tipo de conducta padece mitomanía o, en otras palabras, es un mentiroso compulsivo.

La mitomanía es un trastorno mental que puede ser grave. No es fácil diagnosticar este tipo de conducta, porque las mentiras se presentan de una manera verosímil. Lo que resulta evidente es que los mentirosos patológicos tienen un problema grave y resulta muy difícil saber el motivo de sus mentiras permanentes.

No hay un perfil único de mentiroso compulsivo, aunque hay algunos rasgos generales: hay un componente inconsciente, las historias inventadas favorecen la imagen del mentiroso y se utilizan elementos verdaderos para camuflar las invenciones o falsedades.

Algunos casos están bien definidos por la psiquiatría. Es lo que sucede con el síndrome de Münchhausen. Quien tiene este síndrome finge una enfermedad o incluso se la provoca con el fin de llamar la atención y recibir cuidados. Una variante de este síndrome consiste en ocasionar un mal a alguien cercano con el propósito de convertirse en protagonista de una historia.

Psicólogos y psiquiatras están de acuerdo en que este tipo de trastorno surge habitualmente en la niñez y lo definen como una conducta de tipo obsesiva, comparable a otras adicciones conocidas ( ludopatía, alcoholismo y otras ). Lo peculiar del mitómano es que utiliza la mentira como pauta habitual en sus relaciones cotidianas y no puede reprimir sus mentiras. Esta alteración acarrea conflictos que pueden llegar a ser problemáticos ( fraudes, engaños y falsificaciones con consecuencias en su entorno social ). Ante estas circunstancias, se plantea la posibilidad de desenmascarar a los mentirosos, para lo cual hay recomendaciones de todo tipo: observar su lenguaje corporal, su mirada y, sobre todo,analizar la coherencia del mensaje y las posibles contradicciones. Incluso hay métodos que pretenden ser científicos y rigurosos: la famosa máquina de la verdad.

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