Definición de Trastorno mental

Trastorno-mentalLa psiquiatría, la psicología y el psicoanálisis son las disciplinas que se ocupan de los trastornos mentales. No hay un consenso sobre qué es exactamente un trastorno mental. Sin embargo, resulta obligado partir de una definición. Es todo aquel comportamiento que se diferencia de lo considerado normal y que puede resultar dañino para el individuo que lo padece.

Esta definición es imperfecta, porque antes habría que definir qué es una conducta normal, y nuevamente habría una gran dificultad, ya que lo que ahora resulta más o menos normal ( por ejemplo, la homosexualidad ), hace unos pocos años era considerada una anomalía del comportamiento.

Hay una gran diversidad de trastornos mentales. Básicamente hay de tres tipos. En primer lugar, aquellas conductas desviadas que se basan en un componente genético o fisiológico. Aunque no se sabe con certeza absoluta, se cree que el trastorno bipolar o la esquizofrenia tienen un componente hereditario y una base bioquímica. Para tratar estas dolencias, los especialistas combinan dos tratamientos: los farmacológicos para equilibrar el desajuste bioquímico y la terapia. En segundo lugar, hay trastornos que tienen una causa externa ( son exógenos ), porque su origen no se encuentra en la fisiología de quien los padece, sino en algo ajeno. Pongamos un ejemplo. Una persona pierde a un ser querido y cae en una depresión durante un periodo de tiempo. Este malestar anímico tiene unos síntomas: apatía general, sueño, tristeza, aislamiento y estos síntomas son, indudablemente, un trastorno para el que lo sufre. En tercer lugar, hay conductas dañinas y muy destructivas que tienen un factor biológico y un contexto social. Un ejemplo de este caso, es el delirium tremens que padecen los alcohólicos. El alcohol altera el equilibrio del organismo y, al mismo tiempo, se desarrolla en unas circunstancias sociales determinadas.

Dentro de los trastornos mentales, hay una gran variedad. Unos influyen en los niveles de ansiedad del individuo, los hay que afectan a la identidad personal o al comportamiento social. De alguna manera, toda la variedad de los trastornos tiene algo en común: el componente problemático de quien lo padece.

Es muy conveniente no ser dogmático y estricto con la valoración de lo que es un trastorno mental, ya que puede haber prejuicios que intervengan en esta clasificación. Es lo que pasó durante muchos siglos, cuando consideraban a los enfermos mentales como personas poseídas por el diablo y para tratarlas adecuadamente se las quemaba en la hoguera.

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